miércoles, 22 de diciembre de 2010

3 AL HILO 3

1. ¡PAPADA HABEMUS!


Fiel a su estilo grandilocuente, nuestro Presidente nos ha sorprendido con una nueva ley, que se ha venido a llamar “De libertad religiosa”. Ya en un artículo anterior[1], hemos abordado este tema, pero siendo un nuevo elemento el que aparece en escena, en una coyuntura donde puede aparezca el tema confesional como argumento a favor de tal o cual candidato, es bueno dejar esta nota para dar cuenta de que aun las aguas no se han quedado quietas respecto al inmenso poder que la Iglesia Católica aún sigue poseyendo a costas del Estado. Nos interesa un Estado Laico y no confesional, eso desde ya es una fórmula de modernidad y democracia, sin embargo el conservadurismo de Alan García y alguno de sus adláteres en el gobierno, tal vez quiera empujar el asunto a contrabandear algunas concesiones a favor de sus evidentes aliados en el sector oscuro del clero peruano, por lo cual nos comprometemos a volver con un análisis profundo de esta nueva norma.



2. BLOQUES, ALIANZAS Y PLANCHAS


Sin duda el Perú es un gran laboratorio social. Y en periodos electorales, casi un gabinete de psicología. Hace pocos días terminó la inscripción de las alianzas electorales y tuvimos en el alineamiento logrado por algunas fuerzas políticas más de una sorpresa. En primer lugar porque aun con el juego entretenido de sumar y restar, los bloques siguen manteniéndose pese a ciertos matices. En segundo lugar, porque lo que expresan estas alianzas y los bloques explícitamente no necesariamente se reflejan en las planchas presidenciales constituidas. Un comentario rápido a espera que estas puedan ser mejor analizadas en los días próximos, y cercano a la conformación de las listas al Congreso de la República: Se han conjugado razones políticas, socioculturales y hasta comunicacionales. Nos explicamos a partir de algunos ejemplos a espera de un artículo próximo que escribiremos.


Primero, la plancha de Fuerza 2011 con Keiko a la cabeza, tiene razones políticas, socioculturales y comunicacionales, de un lado dice a sus correligionarios en un mensaje muy claro, “este es el fujimorismo oficial”, hacen el esfuerzo de resucitar a Jaime Yoshiyama para dar solidez a esta idea, y sellan el campo electoral en el cual se mueven para tentar ampliarlo a un mayor número de electores. Lo curioso es que en una jugada de enroque largo, traen al redil al fujimorista díscolo que fue siempre Rafael Rey, quien tiene suficientes anticuerpos como para restar antes que sumar votos, pero la lectura puede ir por otro lado. Rey, numerario del Opus Dei, fue Secretario General del Movimiento Libertad, fundó posteriormente el engendro táctico de Renovación Nacional, que le funcionó como rabona del fujimorismo, hasta los tiempos más recientes que se colocó su piercing de estrellita en la nariz, para ser Ministro, de la Producción primero, y luego de Defensa del actual gobierno aprista, lo cual se acabó con el tinglado repudiado de la ley de la impunidad. Ahora en la plancha de Keiko resulta uno de los más sinceros continuadores de la obra del Señor Oscuro, con el beneplácito de Cipriani y sus más cercanos seguidores.


Segundo, un camino similar es el seguido por la plancha de Meche fashion, blindada por dos militantes distinguidos del PAP, Javier Velásquez Quesquén y Nidia Vílchez, el primero que sabemos cumplió su ciclo como primer ministro en tiempo de que las papas quemaban por los conflictos sociales, que manejó sin ánimo concertador y dialogante; y luego la presidencia del Congreso, donde no tuvo mayor éxito que administrar una institución desprestigiada por el transfuguismo y la complacencia con el ejecutivo. Nidia Vílchez, viene de la experiencia del MIMDES donde aparece como una cumplidora funcionaria, con mucha vereda y cancha para plantear los límites entre Estado y partido de gobierno, pero siempre con la tentación de ser mirada como una buena carta entre sus propios partidarios. Territorialmente, expresan intereses partidarios en el norte y centro, plazas donde buscará jugarse la representación congresal y evitar la baja, esto último algo poco probable dada la tradición del viejo partido de Alan, pues de Haya sólo queda el Día de la Fraternidad.


Finalmente Castañeda, donde el ahora locuaz ex alcalde apostó a presentar a su plancha con un largo discurso en la Plaza de Acho, donde la gran sorpresa fue la candidata a la segunda vicepresidencia Rosa Núñez, ex esposa de César Acuña, el mismísimo dueño de APP y aliado de PPK. Sobre esta presencia se han tejido una serie de especulaciones, se dice que es hasta un caballo (¿caballita?) de Troya para que Acuña ponga un pie en caso que la Alianza por el Gran Cambio no funcione. A esto se suma un tardío ingreso de un pequeño contingente fujimorista proveniente de Cambio 90 con Andrés Reggiardo a la cabeza, y los ubicuos comodines de UPP que con el inefable Congresista José Vega, que no se sabe si suman o restan, pero que aparentemente no tienen mayor significación. Augusto Ferrero Acosta, jurista y embajador por cierto, no estuvo presente.


PPK en cambio presenta una plancha interesante. Como ya se vio antes, apostó a mejorar su presencia en el sur con la candidatura del empresario Máximo San Román, que le puede dar una mejor imagen al colorear étnicamente al gringo, además que como dijimos en otro artículo, la billetera también pesa y el cusqueño se tendrá que portar. La sorpresa fue la designación por el PPC de Marisol Pérez Tello, que ganó la nominación partidaria amadrinada por la mismísima Lulú, dejando en la banca a Rosa Florián, de buena performance como congresista.


The Times They Are A-changin’, cantaba por los sesenta Bob Dylan[2], y en verdad, en política también se perciben cambios, aun cuando sean modestos. Es el caso del Comandante Ollanta Humala (sin joda, no sabría cómo titularlo), quien hasta mereció comentarios favorables de Mario Vargas Llosa y el recalcitrante de Alvarito. Pero claro, el discurso de Ollanta, antes más duro que no pedestre, aparece ahora mucho más moderado sin dejar de lado aquellos aspectos fundamentales de su crítica anticapitalista. Alianza Gana Perú, como se llama ahora al PNP y sus aliados, presenta una plancha interesante: Marisol Espinoza y Omar Chehade. La primera es congresista y vocera del nacionalismo, que dentro de la mediocridad elegida para esta bancada, incluidos los tránsfugas de UPP, aparece como lo más rescatable y que parece ser dulcifica la imagen férrea del ex militar. El caso de Chehade, que de procurador adjunto anticorrupción termina adhiriéndose al nacionalismo, con lo cual el mensaje claro es un compromiso evidente con las mafias y el chanchullo institucionalizado que socava el país, aunque por allí le hacen algunas sombras que deben ser aclaradas. Lo interesante del asunto, además de la plancha, es la presentación de un sólido equipo de gobierno, formado por técnicos y académicos destacados, entre los cuales están los firmantes del manifiesto Ciudadanos por el Cambio, y que son encabezados por Félix Jiménez entre otros zorros conocidos.


Finalmente, no podemos dejar de mencionar la plancha de Alejandro Toledo, la cual aparece definitivamente partidaria con Carlos “Techito” Bruce y Javier Reátegui, chakanistas de pura cepa, que son garantía de evitar serruchadas propias en un partido con serias aspiraciones de gobernar y, parece, con serias posibilidades de disputar la segunda vuelta. Ciertamente se ha criticado su composición cerrada, sin mucha equidad de género (algunos inocentones imaginaban a Lady B como su vice), pero sobre todo aparece como notorio que los aliados, Acción Popular y Somos Perú, no insistieron en una presencia en la plancha, suponemos por tener mayor interés en la composición de las listas al Congreso.


En general podemos evidenciar que en la mayor parte de las listas han primado intereses partidarios que las hacen más cerradas (PAP, PP, FUERZA 2011), existiendo alianzas que han favorecido cierta apertura o presencia simbólica respecto a algunos temas (Alianza Gana Perú), o está el cálculo propio de un premeditado mapeo electoral (Alianza por el Gran Cambio), y la lógica menos política pero si de golpe de imagen (Solidaridad Nacional). Igualmente en casi todas se han abierto a una representación política de la mujer (salvo PP), y en todas ellas hay de alguna manera un interés por mostrar cuadros políticos fogueados, pero los rostros nuevos escasean en casi todos, salvo solitarios links como los ofrecidos por Gana Perú y Solidaridad Nacional.


Como vemos, las planchas que nos ofrecen las principales alianzas terminan por ser como las viejas suertes de las tómbolas de pueblo, donde los premios mayores nunca salen.



3. FUERZA SOCIAL: HOTDOG A LA PLANCHA


FUERZA SOCIAL PUDO MANTENERSE UNIDA. Ciertamente las mutuas concesiones realizadas, primero la despedida (con harto moco) de Nano Guerra García de sus aspiraciones presidencialistas, luego de las tentaciones centrífugas alentadas desde afuera y presiones internas desde la Presidencia del partido, que sabemos que empezaron cuando fue desestimada la alianza con Perú Posible, toda vez los intereses de los neo socialistas pasaba por cierto desdén por las alianzas bajo el supuesto de un purismo indefendible, pues en la práctica las alianzas empezaron las pasadas elecciones municipales con los chicos de Arana que llegaron con Tierra y Libertad, muchos de los cuales se sabe, vienen desprendidos del Partido Socialista de Javier Diez Canseco. Pero la galleta más difícil de pasar era la otra alianza, esta vez con los anatemizados muchachones del Movimiento Nueva Izquierda (MNI). La plancha elegida por el conclave de Fuerza Social fue conformada por Manuel Rodríguez Cuadros, quien estará acompañado en su fórmula por Vladimiro Huároc y Elva Quiñones. El primero, sabemos, fue Presidente Regional de Junín, y viene de un buen recorrido desde liderazgos regionales. La segunda, se sabe, fue Decana del Colegio de Obstetrices del Perú. No conocemos más de ella.


Sin embargo, la historia de esta plancha no estaría completa de no haberse procedido a una votación singular ante la propuesta de la propia Susana Villarán de disolver la alianza con el MNI, cuestión previa que fue respaldada por una amplia mayoría, y que corrió igual suerte que la alianza con el Partido Fonavista, precipitada por el caso de Canelo, quien aparece envuelto en el escándalo de COMUNICORE que sabemos ha terminado por entretelones de la gestión de Luis Castañeda en la MML, que terminan por enlodar su candidatura presidencial.[3]


Sin embargo, en el caso del MNI si bien no hay argumentos cuestionadores de este tipo, si habría resquemores a seguir yendo en alianza estos muchachones, de allí una rápida, aunque de alguna manera tardía reacción ante lo que -a todas luces- aparecía como una metida de pata de Gustavo Guerra García de sellar alianzas que podían ser causal de ruptura o estampida de electores. Error de cálculo político, criterios equivocados o como quiera llamarse, lo cierto es que persistir en la alianza ponía en peligro la unidad partidaria y lo que es más grave, su identidad presente y futura como proyecto socialista democrático y libertario[4]. Por cierto, algunas declaraciones de dirigentes como César Barrera Bazán, del propio Rolando Breña, entre otros, antes y después, no son sino manotazos de ahogado a la olímpica bajada de dedo a la alianza, lo que deja a los chicos del MNI, sin soga ni cabra, pues ya antes habían tirado el portazo con el comandante Ollanta. Por lo anterior solo les queda el consuelo de lanzarse a la parrilla para asarse bien en el 2011, solos y sin mostaza. Una pena.















[1] “El asunto pendiente de la Revolución Francesa. ¿Estado laico o Estado confesional?” 24 de noviembre de 2010.

[2] Fue compuesta en 1963 y apareció en el álbum del mismo nombre grabado en octubre de ese mismo año.

[3] Ver artículo “Crimen y ¿castigo? Barrios y la punta del iceberg” 6 de diciembre de 2010.

[4] Ver artículo “Pájaros agoreros. ¡Cuidado con los quiebres prefabricados!”, 24 de noviembre de 2010

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