jueves, 16 de diciembre de 2010

El zorro de abajo











ALIANZAS Y PLANCHAS

Escribe: Sinesio López Jiménez


Antes los partidos se unían o se separaban de acuerdo a las ideologías. Cuando se desideologizaron un poco, la unidad o la diferenciación de los partidos dependía de los programas. Contaba también la organización. Con el colapso de los partidos, la unidad y la separación de estos dependen de criterios pragmáticos. Lo que se mantiene, sin embargo, es la diferenciación de campos entre la derecha y la izquierda. ¿Cuál es el criterio que los diferencia?. De acuerdo a Norberto Bobbio la separación de los campos entre la derecha y la izquierda es la justicia. Bobbio pensaba también que la ubicación precisa dentro de esos campos depende de la combinación entre la justicia y la libertad. El creía que “no hay libertad sin justicia social ni justicia social sin libertad". A la ultraderecha no le interesa ni la libertad ni la justicia: le interesa sólo el orden a palos. La centro-derecha enfatiza la libertad sobre la justicia. A la ultraizquierda sólo interesa la justicia aún a costa de la libertad. La izquierda enfatiza la justicia respetando la libertad. Se supone que la centro-izquierda equilibra ambos valores. Los que niegan la diferenciación de estos campos son generalmente de derecha.

¿De que dependen actualmente las alianzas?. Mi hipótesis es que las actuales alianzas (en la derecha y en la izquierda) dependen de la valla según la cual los partidos que sobreviven, luego del proceso lectoral, son aquellos que superan el 5%. Las alianzas son las combis que permiten a los partidos pasar el puente y llegar al parlamento. La valla cuenta porque ayuda a superar la fragmentación de las organizaciones políticas. Mi hipótesis es que cuenta poco porque, pasado el proceso electoral, se produce de nuevo el rompan filas. Pero algo es algo: La valla reduce temporalmente la fragmentación, baja los costos del elector, pero no ayuda a la gobernabilidad como esperaban sus diseñadores. Además de la valla, cuenta la calidad del líder que encabeza la alianza: capacidad de comunicación, carisma, experiencia exitosa de gobierno o de oposición a gobiernos corruptos, la confianza y la credibilidad. El buen líder es la locomotora que lleva a todos los vagones hasta el paradero del gobierno y el parlamento. En la nueva forma de representación personalizada de estos tiempos cuenta mucho la confianza que el candidato inspira a los electores.

La valla y la calidad del líder cuentan más para alianzas horizontales de los mal llamados partidos nacionales, pero cuentan menos para las alianzas verticales (líder nacional y movimientos regionales) en las que importa la calidad del líder, pero no la valla. ¿La formación de las planchas presidenciales se guían por algún criterio?. Se supone que la plancha perfila mejor el rostro del candidato para los electores y mejora, por tanto, su calidad frente a ellos. Eso depende de criterios subjetivos de los integrantes de la alianza y del candidato a la presidencia. Los integrantes de la plancha presidencial son símbolos, avisos e indicaciones que las alianzas quieren transmitir a los electores. La plancha de García en el 2006 que integraba a dos fujimoristas (un marino y una mujer), por ejemplo, era una invitación a los fujimoristas a votar por él y un anuncio de su futuro cogobierno. ¿Cuál es el significado de la actual plancha fujimorista? ¿Qué significa Rey en esa plancha?. Un personaje tan controvertido como él puede transmitir los sentidos más opuestos a los electores.

Por declaraciones de su coordinador general (Gustavo Guerra-García), nos enteramos que Fuerza Social ha añadido un tercer criterio para formar su Alianza con el MNI y con los fonavistas: aislar a Ollanta. Susana comparte el mismo objetivo, pero no está de acuerdo con la alianza con el MNI. Todo eso ha generado una crisis en la Alianza Fuerza Social. ¿En que terminará esa crisis?. Mi hipótesis es que la alianza se va a mantener por criterios pragmáticos de la valla, pese a la discrepancia en el objetivo de aislar a Ollanta por parte del MNI. Me sorprende que FS comparta el mismo objetivo de la derecha. Ya sabemos, por tanto, lo que va a pasar en la segunda vuelta.

http://blog.pucp.edu.pe/item/119750/alianzas-y-planchas





miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN


PPK y la Alianza por el Gran Cambio: Bajo el conjuro de la continuidad

APARENTA SER UN GRINGO BUENA GENTE. Trasunta la inocuidad propia de los tecnócratas, y aunque proyecta cierta condescendiente y tolerable imagen de ser algo tonto, no nos equivoquemos, Pedro Pablo Kuczynski no tiene un pelo de cojudo. No es un nerd de la política, es alguien que ha calculado fríamente sus posibilidades de disputar la Presidencia de la Republica el 2011, sabe bien que para tentar la posibilidades de ganar en la política peruana más que un buen programa requiere una buena táctica –además la cartera llena- y en tal sentido no ha equivocado sus alianzas: PPK está expresando un contingente claramente definido de lo que puede ser la nueva derecha en el Perú para el segundo decenio del siglo XXI.

Ciertamente los orígenes de PPK no son nada ocultos. Aparece en el horizonte nacional desde los sesenta, proveniente del campo de las transnacionales de las cuales fue uno de sus hombres de elección para América Latina[1]. Colaboró como tal durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde y durante su segundo gobierno fue ministro de Energía y Minas, puesto que desempeña con fría agudeza y claro manejo de quien responde al perfil de un emisario de las multilaterales[2], de un funcionario de confianza con todo el pedigrí de haberse movido en las altas esferas de poder, y como tal, con una foja de servicios intachable para el Imperio. En el 2001 llegó a colaborar con Alejandro Toledo como Ministro de Economía y Finanzas y se colocó el fajín de Primer Ministro del Gobierno de la chakana.

La Alianza por el Gran Cambio se define como un “frente de centro progresista”, y es el resultado de la convergencia entre el PPC, Alianza para el Progreso de César Acuña, el Partido Humanista de Yehude Simon, y el Partido Restauración Nacional del Pastor Humberto Lay. Si analizamos el espectro que esta alianza electoral intenta producir encontraremos una fuerte presencia en Lima, un intento por consolidar la presencia en el electorado de las regiones del norte del país, y con los gestos de acercamiento a ex candidatos regionales como Máximo San Román, extender sus predios hasta el sur andino.

Por cierto PPK disputará los votos del propio Castañeda y Keiko Fujimori, buscará desplazar a Alejandro Toledo, y aun cuando el APRA lo desmiente, terminará por opacar el perfil tecnócrata de Mercedes Aráoz. Por cierto la pelea de fondo es sobre la herencia de continuidad neoliberal, donde existe un claro consenso de los principales candidatos para garantizar un programa económico abierto al mercado, que incentive la inversión y acelere la integración de la economía peruana mediante los acuerdos comerciales. Lo que varía en cada cual son sus posturas frente a los programas sociales, respecto a la reforma del Estado y el proceso de democratización. Así tenemos que Castañeda y Keiko son los menos proclives a fortalecer la actuación democrática del Estado para garantizar los derechos ciudadanos aún cuando dicen gobernarán con un rostro social coartada de políticas abiertamente neo populistas; Toledo gobernará con la mano derecha en su política económica neoliberal y menguará sus efectos con una mano izquierda que empuñará ciertas políticas que puedan mejorar la distribución social, a su vez que un hipotético gobierno de PP mantendrá algunas banderas democráticas durante su gestión.

A todo esto, PPK no constituye una incógnita. Está meridianamente claro que será un garante de la continuidad neoliberal, de lo cual el Gran Cambio constituye una coartada poco creíble para seguir aplicando más de lo mismo. En este sentido, no habrá mayor discrepancia con el PPC, tal vez si se flanquee ciertas diferencias con Simon y Lay, pero no con Acuña cuyo pragmatismo se define en las oportunidades de acumular y mejorar posiciones para el 2016. Y este es justamente el terreno que ha posibilitado la santa alianza: asistimos a convertirla en una buena oportunidad de consolidar un bloque reorientador de la derecha peruana, que imponga condiciones a las otras fuerzas en disputa, pondrá en orden a un fujimorismo disminuido que se ha obligado a recentralizar sus fuerzas originales con el refuerzo de Rey y el regreso de Yoshiyama, lo cual se convierte en una carta obligada para evaluar sus posibilidades de pasar a la segunda vuelta. Igualmente sincera las posibilidades de outsiders como Castañeda que jugaba a ganador pero será diezmado electoralmente por las otras fuerzas, pero que sin embargo siempre es una carta de negociación en los respaldos al candidato favorecido para entrar a la segunda elección, y más adelante para asegurar la composición de alianzas en el congreso. Asimismo, mantendrá a raya al toledismo que juega a abrirse por la punta izquierda, pero a sabiendas que sus votos lo ponen en compromiso para hacer políticas desde la derecha. Pero sobre todo, pondrá en tensión el viraje aprista, conservador y autoritario, que encuentra en la continuidad liberal su mejor pasaporte para mantenerse como una fuerza política actuante el 2016 con Alan García. De otro lado, el propio espacio abierto desde la candidatura de PPK no deja de evidenciar el interés de Lourdes, Acuña y hasta Simon o el propio Lay, de ser candidatos el 2016, ambición solo posible con una representación congresal favorable para mantener vigencia en los cinco años, inclusive en una perspectiva de ejercer oposición a su propio gobierno de ser necesario. Este parece ser el punto de acuerdo básico que ha posibilitado la candidatura de PPK, quien como buen ejecutor de la flauta traversa tiene la misión de ejecutar un concierto concertante para la derecha peruana, que pueda asegurar la continuidad de las políticas neo liberales, y abrir su viabilidad en un momento donde pueden llegar a ser cuestionadas desde la sociedad, que fatigada por décadas infructuosas para lograr bienestar e inclusión de aquellos sectores que siguen al margen del supuesto bienestar traído por el libre mercado. De allí que las próximas elecciones no sólo implicarán una nuevo gobierno sino que definirán un escenario donde está puesta en la agenda del país la construcción de una voluntad estratégica para consolidar los procesos por los que debe transitar el Perú en perspectiva al 2021 para lograr democracia y desarrollo.


[1] Fue presidente del First Boston International y director del First Boston Corporation, antes fue socio de Kuhn, Loeb & Co. International y presidente de Halco Mining, Inc. en Pittsburgh. Esta información puede ser corroborada en la página personal del candidato: http://www.ppk.pe

[2] Luego del golpe que depuso a Belaúnde en 1968 fue Jefe de Planificación y Política del World Bank.

ANTICIPO DE ENSAYO SOBRE POLÍTICA Y PODER EN MVLL


TRAVESIA DE UN LIBERTARIO: Política y poder en Mario Vargas Llosa[*]

“La política real, no aquella que se lee y escribe, se piensa y se imagina –la única que yo conocía-, sino la que se vive y practica día a día, tiene poco que ver con las ideas, los valores y la imaginación, con las visiones teleológicas –la sociedad ideal que quisiéramos construir- y, para decirlo con crudeza, con la generosidad, la solidaridad y el idealismo. Está hecha casi exclusivamente de maniobras, intrigas, conspiraciones, pactos, paranoias, traiciones, mucho cálculo, no poco cinismo y toda clase de malabares. Porque al político profesional, sea de centro, de izquierda o de derecha, lo que en verdad lo moviliza, excita y mantiene en actividad es el poder, llegar a él, quedarse en él o volver a ocuparlo cuanto antes. Hay excepciones, desde luego, pero son eso: excepciones. Muchos políticos empiezan animados por sentimientos altruistas –cambiar la sociedad, conseguir la justicia, impulsar el desarrollo, moralizar la vida pública-, pero, en esa práctica menuda y pedestre que es la política diaria, esos hermosos objetivos van dejando de serlo, se vuelven meros tópicos de discursos y declaraciones –de esa persona pública que adquieren y termina por volverlos casi indiferenciables- y, al final, lo que prevalece en ellos es el apetito crudo y a veces inconmensurable de poder. Quien no es capaz de sentir esa atracción obsesiva, casi física, por el poder, difícilmente llega a ser un político exitoso”.

El pez en el agua. Memorias (1993)

1. EXORDIO

Yo veté a Vargas Llosa de mis lecturas cuando tuve 18 años y era un joven militante dogmático de alguna de las pequeñas capillas de la vieja nueva izquierda peruana. Hasta antes de esta exclusión que reconozco fue por razones meramente ideológicas y por cierto nada literarias, más bien extraliterarias o inclusive anti literarias, había leído al escritor en las lecturas obligadas de secundaria: Los Cachorros, Los Jefes, La Ciudad y los Perros… más adelante, sin entender cabalmente su evolución ideológica me permití leer otras obras más, incluidas La casa verde y Conversación en La Catedral. El anatema surge del hecho que había dejado de ser de izquierda y se había pasado con cajas y petacas al enemigo for default, que veíamos en quien se atrevía a disputar las verdades inconmovibles que abrazábamos con la ciega fe antes que con la resuelta convicción del conocimiento.

El comportamiento polémico de los escritos de MVLL, su abierta negación de la infabilidad de los teóricos de izquierda, la puesta en duda de nuestro supuesto hegemónico en el pensamiento político, y la abierta acusación del socialismo autoritario bastó para echarlo de mis preferencias culturales, lo que me privó de disfrutar de su ficcionario narrativo y sobretodo de seguir su producción ensayística por el prurito absurdo de que así me evitaba leer a un escritor de derecha. Confieso, a estas alturas, que este fue uno de los más grandes errores cometidos en mi vida que hoy reconozco con sincera autocrítica. Casi diez años duró esta autocensura. Luego me eche a leer con voracidad las novelas y obras de teatro que me había perdido, haciendo justicia a la expresión de Valery respecto a asumir la lectura como un vicio impune[1]. Los ensayos políticos, sin embargo aún los frecuentaba con cierto resquemor, pues aún cuando recusada la formula estaliniana del ML gracias a mi descubrimiento del marxismo occidental, particularmente de Antonio Gramsci, Theodor Adorno, Anton Pannekoek y György Lukács[2], abrazaba un socialismo más humanista y democrático cuando pasé de ser un acólito del marxismo leninismo a convertirme en un militante anti dogmático, casi un hereje y renegado a semejanza de la crítica lapidaria de Deutscher en su libro emblemático[3].

Por cierto, ente reencuentro con el autor de “La guerra del fin del mundo” no me convirtió automáticamente en un vargallosiano convencido, y por ende en proclive de su ideario liberal. Pero me devolvió el respeto y admiración por una obra literaria abierta y técnicamente rigurosa, pero sobre todo por un pensamiento democrático sincero y honesto, donde aparece como una constante su indesmayable proclama libertaria, con la cual se puede discrepar en aspectos fundamentales, pero sin dejar de reconocer su matriz de autenticidad y criticismo, donde la política aparece ligada indiscutiblemente a un horizonte ético y hasta utópico en razón de su radicalidad para empatar discurso y praxis política, pasión y racionalidad, medios y fines.

Es a propósito de una relectura más reposada de sus memorias, y muchos de sus artículos principalmente políticos, que me animé a escribir este ensayo, sin mayor pretensión que encontrar los referentes de su obra como novelista y ensayista, donde el ejercicio de la libertad aparece como una constante, haciendo posible el reconocimiento del enorme poder de la escritura que en MVLL se convierte tanto en su fabulación como en su reflexión serena sobre temas trascendentes aunque siempre tensionada por los acontecimientos coyunturales que comparte a partir de sus artículos periodísticos y que nos devuelven a la fascinación por una escritura acerca del poder.

Debo confesar que no escribo con el encandilamiento fácil de quien piensa oportunistamente homenajear al recientemente galardonado Nobel 2010, sino en un acto de justicia con el intelectual que un día desdeñe, y que hoy, para nuestra propia expiación, ha seguido su travesía libertaria con el mismo brío y convicción desde hace medio siglo.




[*] El presente es un fragmento del ensayo que vengo preparando sobre este tema y que constituye una reflexión, a partir del pensamiento de Mario Vargas Llosa, sobre la concepción de la política y sus dimensiones éticas en el Perú desde una perspectiva liberal.

[1] Nos referimos a la expresión empleada por Paul Valery al decir de la lectura “es un vicio impune”.

[2] Una gratitud especial debo a mis lecturas de Gramsci y Lukács, deuda en particular por sus aproximaciones a la cultura y la teoría literaria, que complementé con mi estudio de las corrientes del socialismo humanista y de la teoría crítica, particularmente de la Escuela de Frankfurt a través de Adorno, Max Horkheimer y Jurgen Habermas.

[3] Isaac Deutscher. Herejes y renegados. Barcelona, Ariel (1970)

lunes, 6 de diciembre de 2010

CRIMEN Y ¿CASTIGO?


Barrios y la punta del iceberg

CON SU BIGOTITO COQUETO Y SU MIRADA DE PARROQUIANO CON MAS DE UN COPETIN, Fernando Barrios aparentaba ser uno más de los funcionarios de confianza del partido en el gobierno: hablantín y pendejo. Nada del otro mundo.

Y es que un partido que esperó setenta años para llegar al poder irrumpió como Pantagruel a la cena[1]: con un hambre estatal indetenible: Los vimos llegar en tropel, durante el primer gobierno de Alan, malhablados y angurrientos. Se levantaban todo lo que encontraban a su paso. Eran una fuerza incontenible, y los había de todo calibre y talla, al punto de que podía hacerse una tipología a partir de todos ellos: Los había desde los de base, ladronzuelos miserables, que en su momento les bastaba con saquear la caja chica de la municipalidad, hacer pequeñas triquiñuelas con los viáticos o cuando tuvieron algún poder, como por ejemplo, el ser jefe de cuadrilla del PAIT, se contentaban con coimear o asediar a las pobres madres chantajeándolas con su permanencia; en segundo lugar los cuadros, estos ya caminaban bien al cuello y corbata, eran los white collars [2] de la delincuencia oficial, a estos los encontrábamos buscando arreglar licitaciones, traficando con influencias y perpetrando jugadas administrativas para conseguir otras gollerías y asegurarse el fondo de retiro. Pero, los teníamos también en la jerarquía, la cumbre estratégica. Se trataba de los peces gordos que arreglaban negocios mayores, estaban muy cerca del poder, con métodos más refinados y gustos más exquisitos, con más desvergüenza. No se contentaban con migajas, ni buffet mesocrático. Para ellos el banquete fue mayor: dólares MUC, Banco Agrario, hasta le metían el diente al patrimonio de la defensa nacional al tirarse el dinero de los aviones de combate devueltos, o participaban de los beneficios de favorecer a empresas licitadoras de un tren eléctrico que se convirtió en tren fantasma, o peor en negociados con fusiles que nunca llegaron a su destino y que inclusive se sospecha están a buen recaudo en los arsenales de paramilitares del partido. Y es que la corrupción marcha algunas veces como las estrategias de desarrollo económico: A escala.

Lo que acontece en este segundo gobierno no es sino una reproducción ampliada del crimen estatal, con mayor nivel de aplicación y cierta dosis mayor de desfachatez. Mientras en los ochenta la corrupción no pasaba de una práctica ligada al ejercicio del poder, que terminaba por ser empleado en beneficio personal o de grupo, muchas veces tangencial al propio ejercicio de gobierno, en este segundo milenio se ha convertido en ejercicio estatal, afincado y promovido desde las altas esferas, en complacencia o connivencia.

El gobierno termina salpicado de la mierda, si no la tiene hasta el cuello en algunos casos de antología. Gonzales Prada, precursor libertario que terminó sin mayor fundamentación injustamente colocado dentro del santoral aprista, tuvo la frase de rigor que describe con precisión la realidad a la que nos referimos: “el Perú es un enfermo que donde se pone el dedo salta la pus”. El autor de “Páginas libres” quedaría corto en estos tiempos de sepsis moral, donde ya no se busca saquear únicamente al Estado sino pervertirlo, desnaturalizarlo, privatizar el poder para beneficio personal, instrumentalizarlo para dar rienda suelta a la corrupción más descarada, en algo superior y mucho más terrible que el ogro filantrópico del cual nos advertía Paz para referirse al Estado como origen del los males de la sociedad mexicana[3].

Pero, como solía decirse antes, asistimos a una suerte de historia natural de la corrupción. Desde la naciente República, pasando por las dictaduras, hasta Fujimori, la corrupción ha campeado en los predios de la política, cada vez más libre e impune, con una capacidad de alterar todo a su paso, una enorme maquinaria que puede corromper todo lo que toca, de convertir inclusive a jueces probos de caballeros de la ley a compulsivos guasones de la mermelada pública, de favorecer el transfuguismo de congresistas o comprar la línea editorial de los medios. Si bien otros países, caso de México para ilustrar, tenía en su dictadura perfecta el pretexto perfecto no de perpetuarse en el poder sino instalar dentro del Estado un poder subterráneo, intrincado y con códigos propios, que lo hace alternativo al poder público.

Sin embargo, frente a lo que se ha avanzado en el Perú en materia de prácticas de corrupción, la mordida mexicana termina por ser un sistema vetusto frente a las dentelladas de aplicados connacionales que han convertido la coima, el tráfico de influencias, la estafa y el robo más avezado en método de acción política. Ese es el iceberg, el innoble témpano de hielo oculto en el mar confuso de la política, que nos invita diariamente a sucumbir y de la cual personajes como Barrios es sólo su cúspide visible.

Por eso no nos debe de sorprender que el candidato que lidera las preferencias electorales para el 2011 sea descubierto en juegos sucios con empresas creadas para esquilmar las arcas metropolitanas bajo el pretexto de pagar deudas municipales inclusive con pagos de más totalmente ilegales. No nos debe siquiera impresionar el arte de topos que socavaron todo el sistema de pagos en una entidad pública, pagando precios sobrevalorados en materia de seguridad ciudadana a empresas de su propiedad, o haciéndose indemnizar por falsos despidos arbitrarios.

Casos como estos hay a montones, están inclusive en la historia oculta de candidatos que han competido en las elecciones de octubre último, e inclusive ayer domingo, en una de las elecciones de segunda vuelta, se disputaban la presidencia regional de Ayacucho dos caraduras, a saber cual es más delincuente que el otro, pero que sin embargo emergieron en olor de santidad de las elecciones pasadas, y se aprestaban a ser legitimados por un electorado, aparentemente cándido, que con su voto mal informado terminaba por elegir a personal política y moralmente impresentables.

Cierto, este es otro asunto, y está referido a la crisis de representación política que se vive en el país, pero acaso no está ligado de las plagas de la corrupción, del narcotráfico, de la mediocridad en el congreso y la gestión del aparato estatal, de la representación espuria de los propios partidos y organizaciones políticas en general donde no está presente el buen ciudadano, el cuadro técnico calificado o el joven político honesto, sino que nunca llegaron o fueron desplazados por el caudillo local, ese pequeño señor feudal, propietario de bienes mal habidos o de orígenes dudosos, que tienen la fuerza y hasta los recursos para comprar conciencias, a sabiendas que la política y el poder público se han convertido en festín innoble y hasta festejado, la otra pobreza que nos abate como país y nos condena a seguir oliendo la cola del atraso y la injusticia.



[1] Nos referimos al personaje de François Rabelais, “Pantagruel” (1532), gigante inmisericorde y siempre hambriento.

[2] El concepto original pertenece al sociólogo norteamericano Wright Mills, autor entre otros de “La imaginación sociológica” para referirse a la clase media profesional o de la empleocracia gringa. Nosotros la empleamos en un sentido distinto para referirnos a los corruptos de “cuello y corbata”.

[3] "El Ogro filantrópico" (1979). Conjunto de ensayos de Octavio Paz sobre el poder y el Estado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

PÁJAROS AGOREROS


!Cuidado con los quiebres prefabricados!

FUERZA SOCIAL TOMO SU DECISIÓN DE IR SOLA A LAS ELECCIONES DEL 2011. A nuestro juicio una jugada temeraria pero sin que los convierta en “kamikazes” de la política. No soy miembro de su partido ni tengo intereses mayores que las de un ciudadano que votó por Susana y observa a FS con mucha simpatía. Me parece que constituyen una interesante posibilidad para renovar la política, para reencontrarla con la ética pública, como un proyecto democrático socialista y libertario en construcción, como lo dijimos hace semanas.

Más los cambios no llegan solos, y quienes los impulsan también se equivocan. El estado de gracia para los políticos no se reparte en estampitas sacras, sino en el fragor del debate y decantamiento de posiciones. Me antecedieron otros analistas que dijeron su palabra y, sin ser un consenso, la mayoría afirma que constituye un error lanzar candidato propio y desdeñar la alianza con Toledo, de un lado, o con las izquierdas alrededor del comandante Humala del otro.

Algunos señalan que FS ha sobrevalorado los resultados en Lima, pensando pueden reeditarse en el país, lo cual constituiría un error político; otros consideran que han sobrestimado la fuerza de su mensaje de socialismo democrático y posibilidad de captar el electorado que quiere una salida de centro izquierda lo cual puede ser también un error político. Sin embargo, pareciera que en la lógica de la mayoría del la dirección nacional está subestimando otros factores: No posee una sólida estructura organizativa nacional, lo cual es decisivo para soportar cualquier campaña exitosa, y según confesión propia, no cuentan con una economía solvente. Como lo ha dicho la propia Susana, sus modestos recursos le permitieron hacer algo en Lima, pero ahora se trata de encarar 24 campañas en lugar de una sola y centralizada, enorme desafío a la imaginación que tiene un límite al momento de agenciarse recursos de manera legal si se quiere seguir en la senda del decoro. Ambas son limitaciones pero conducen a un mal cálculo al momento de contar con los medios indispensables para hacer política, y esto no constituye cualquier error.

Pudiéramos seguir escarbando más flancos a la decisión de Susana y los amigos de FS, pero esto no va a cambiar en nada el rumbo trazado. Si interesa, en cambio, y fraternamente advertir dos aspectos que necesitan ser examinados fríamente: Las amenazas internas y externas que pueden llevar a fisuras y hasta cismas lamentables.

Respecto a lo primero, resulta evidente la fragilidad interna de FS, que como se sabe es resultado de un proceso de convergencia entre varios movimientos regionales y el contingente venido con Susana, y del cual sospechamos no ha terminado de cristalizar una sola y fortalecida organización democrática en todo sentido. Esto es vital al momento de tomar decisiones que pueden responder a intereses y corrientes al interior que buscan (legítimamente) ganar posiciones, pero en donde la democracia interna todavía está en construcción esta fragilidad puede conducir también un rebrote de aquellas pasiones, intereses de grupo y hasta reminiscencias de caudillismos tradicionales, problemas que pueden estar presentes desde antes, pero dado que todos estaban concentrados y cohesionados en la campaña electoral regional y municipal no salieron a la luz, pero puede que estén cobijándose debajo de la opción del candidato propio con el argumento a favor de garantizar el perfil de FS. Hoy, en consonancia con la decisión tomada, se pueden vivir tensiones al momento que se presenta más de un candidato disponible tanto para la plancha presidencial, pero sobre todo al momento de elegir quienes conformarán sus listas parlamentarias.

Es por ello que el antídoto para todo riesgo de oportunismo es la más amplia y radical democracia interna, las primarias en FS deben ser no sólo para recoger opinión de los militantes sino abrirse al conjunto de ciudadanos que simpatizan con Susana y lo que en proyecto significa FS. Esto dejará de lado cualquier tentación por encerrarse dentro de un espíritu de capilla, y salvaguardará con métodos democráticos el tratamiento a las diferencias reconocibles u latentes en su interior.

El segundo es una amenaza mucho más peligrosa, y proviene del campo más avezado de la política, son las actuaciones esperadas de los fabricantes de quiebres, de los campeones de la división, del juego menudo pero letal de los sembradores de cardo y cizaña, de quienes cargan sobre sus espaldas y conciencias las rupturas y estallidos de la mayor parte de los proyectos políticos de la izquierda peruana, esa enfermedad infantil de apostar todo al proyecto propio con la cual se garantizaba la vitalicia condición de secretarios generales o candidatos. Ellos, los adalides del perfilismo, ya comenzaron cuales pájaros agoreros a anunciar la ruptura de FS. No nos llame a sorpresa que a estas alturas ya empezaron a calentarle la cabeza a algún dirigente en desacuerdo con la decisión tomada el último domingo, lisonjeros le deben estar diciendo a algunos de ellos de que FS no es sino la fuerza que aportan desde las regiones, y que las mejores posibilidades para ser electo congresista y tener futuro político pasa por ser “cola de león antes que cabeza de ratón”.

La apuesta de estos avechuchos no solo es jalar agua para su molino, sino quebrar cualquier alternativa distinta al supuesto monopolio de la identidad socialista en el Perú. Esto es lo que FS debe advertir, cuando decidieron cancelar el camino a la alianza con Humala dijeron no a converger en un proyecto que ambiguamente se reclama nacionalista y se ha convertido en refugio de toda la pléyade de sobrevivientes de la izquierda tradicional. Asimismo, cuando desde FS dijeron no a Toledo, entendemos que dijeron si al desarrollo de un proyecto propio, aún cuando este necesita todavía tiempo y victorias para fortalecerse.

Por eso, la decisión está tomada y hay que perfeccionarla:

Primero, elegir democráticamente y con la participación abierta a la ciudadanía, a los mejores que puedan ser convocados desde dentro y por fuera del partido.

Segundo, ampliar la alianza sin temores con el amplio espectro de las fuerzas regionales y locales que son las verdaderas ganadoras de octubre.

Tercero, abrir a una gran debate nacional sobre los ejes claves de su propuesta socialista democrática y libertaria.

Cuarto, establecer compromisos preelectorales con los candidatos con los que se pueda coincidir en puntos esenciales de una agenda programática para el país.

Quinto, iniciar un proceso agresivo de construcción de bases partidarias, sin llegar a los excesos de los catch all party, pero si a abrir sus estructuras para capitalizar a todos aquellos que respaldaron a FS en las últimas elecciones.

Sexto, empezar desde ahora con la formación de personeros y primero, fortalecer la columna de cuadros con capacidades políticas y organizativas para que en cascada puedan ampliar el contingente requerido, usando inclusive las redes sociales que tan bien han sido utilizados antes pero en perspectiva de crear una plataforma virtual de educación inclusive.

Y séptimo, cuidarse de los espíritus disolventes y corrosivos, inclusive algunos que ya están dentro por motivo de la pasada alianza electoral y hasta se creen hasta con derecho de ampliar su poder. Cuidado con esos pájaros de mal agüero que nunca aprenderán que la historia siempre fue una gesta colectiva y no imposición voluntariosa de los viejos caudillos. (Luis Pineda)

EL ASUNTO PENDIENTE DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA


¿Estado Laico o Estado Confesional?

LA REVOLUCION FRANCESA ES TODAVIA JOVEN. Han transcurrido 221 años, pero muchos de los grandes cambios que preconizó, aún no se han universalizado. Y es que sigue muy vigente aquello que Chou Enlai, uno de los jerarcas comunistas de la llamada Revolución Popular China que fue liderada por Mao Zedong, dijo en 1965 al ser interrogado acerca de que opinaba de la Revolución Francesa, y para eludir a la consabida pregunta de balance de la propia, afirmó acerca de la gesta burguesa de 1789: Aun es muy temprano para saber.

La nota introductoria va a propósito de la reiterada intervención de algunos personajes de la jerarquía de la Iglesia Católica, connotados por su conservadurismo, que se han opuesto en todo momento a las medidas que el Estado Peruano ha buscado implementar para enfrentar problemas como los embarazos no deseados, el VIH-SIDA y las enfermedades de transmisión sexual.

Primero se opusieron rotundamente a la entrega gratuita del anticonceptivo oral de emergencia, y hace pocos días anunciaron su negativa para que se reparta preservativos en las escuelas. La situación a las que nos referimos coincide con la aprobación del proyecto de ley en la Comisión de Justicia del Congreso que despenaliza las relaciones sexuales consentidas entre adolescentes. Es consabida la opinión un sector del clero al respecto, respecto al supuesto “libertinaje” alentado desde el Estado, como el supuesto que los AOE son abortivos, y que las políticas que quieren implementarse con “natalistas” y atentan contra la vida.

La iglesia católica es también irreductible respecto a sus posiciones respecto a la legalización del aborto, aún en condiciones extraordinarias como cuando los embarazos ocurren como consecuencia de actos violación y frente a situaciones que ponen en riesgo la vida de la madre, entre otros.

Lo curioso que por esos días fue anunciado, con bombos y platillos, que actual Papa Benedicto XVI, ha variado la postura de su iglesia respecto al uso del condón, La nota posterior emitida oficialmente no hace sino ratificar la resistencia desde el dogma católico a su empleo, indicando que el condón no es una solución sino un camino expedito a banalizar la sexualidad humana.

El problema de fondo está entonces en el conflicto persistente entre moral y poder, y en particular la transición no concluida entre un Estado confesional y el Estado laico. Sería largo de presentar el conjunto de ideas que desde los predios de la historia, la filosofía, el derecho y las ciencias sociales y políticas es posible de revisar para sustentar una perspectiva moderna respecto a este conflicto. Nos basta con decir que el Estado laico es una aspiración democrática que se condensó en la existencia de un Estado de Derecho y en la ampliación de la ciudadanía, donde son los derechos de las personas y, de manera consustancial, la libertad para decidir sobre sus vidas y asumir las consecuencias de sus actos lo que prima y que el Estado debe reconocer, garantizar y proteger al amparo de la ley. La separación de Estado e Iglesia, en tal sentido, aparece como una herencia radical de la Revolución Francesa, pero que en países como el nuestro nunca pudo cuajar en el modelo de Estado democrático desde la naciente república. Es así que tenemos la permanencia de un estatus privilegiado para la Iglesia Católica, que no termina por renunciar al inmenso poder que tuvo a lo largo de la historia, al poseer privilegios tales como la propiedad de la tierra, la opinión secular sobre el conocimiento, y por supuesto, su enorme poder para establecer preceptos morales que terminan por contravenir libertades individuales. La esfera de lo privado termina siendo intervenido por el dogma religioso, y se reproduce en lo público con el beneplácito de un Estado condescendiente y connivente con los privilegios que la Iglesia Católica, ahora con la figura eufemística de un trato preferente (y sin embargo discriminatorio con las otras iglesias), que tiene su origen en un Concordato, es decir un tratado entre el Vaticano y el Estado peruano, que puede ser rastreado como una herencia colonial y que evoluciona a ser incluido en las constituciones políticas del Perú que hace que la separación entre iglesia y Estado no sea absoluta. Esto explica cómo se mantienen las subvenciones, exenciones tributarias, su intromisión en las instituciones castrenses y en la educación nacional, bajo la premisa que “el Estado reconoce a esta iglesia como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú”. En otras palabras, siguen siendo una religión oficial, por el supuesto de que es religión mayoritaria de los peruanos, y vulnerando la libertad de los creyentes de otras religiones y aquellos que tienen libertad.

Bajo estas condiciones, es fácil entonces encontrar explicación a las posturas de oposición desde la Iglesia Católica respecto a las políticas de salud y de educación, que son cuestionadas desde su dogma o axiomas de fe. Sin embargo estas políticas públicas deben ser autónomas en virtud a la esencia democrática del Estado, reclamándose en estricta justicia, el derecho a un Estado laico que desde la sociedad se proponga un nuevo orden moral libre de cualquier tutela eclesiástica. Sin duda esto pasa por lograr que sea el propio Estado quien pueda amparar sus políticas públicas, pero sobre todo abrir el camino a una reforma constitucional que termine por sancionar la irrestricta libertad religiosa, la neutralidad, laicidad o no confesionalidad estatal, y por tanto separando de manera definitiva Estado e Iglesia, con lo cual se pueda terminar por saldar el asunto pendiente desde la Revolución que alumbrara la modernidad política y la universalidad de los derechos del hombre y el ciudadano en la Francia de 1879 donde se dio el grito histórico de la humanidad por liberté, égalité, fraternité. (Luis Pineda)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

MERCEDES "FASHION"

DÍAS DE MIÉRCOLES

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Mercedes Aráoz

La candidata Prêt-à-porter

EN UN EJERCICIO EXACTO Y DESLUMBRANTE, el sociólogo francés Pierre Bourdieu se ocupa de analizar la Haute Couture, la alta costura[1], como una exquisita forma de producción cultural, donde la importancia de la “firma”, esa etiqueta que se ubicaba como representación de finura, de exclusividad y de poder económico, por ellos las prendas elaboradas por los grandes modistos o couturier, hechas por diseño único, desde finales del siglo XIX, resultaron motivo de distinción para reinas, actrices famosas o simplemente para les femmes de la gran burguesía. Junto con estos diseños de moda, apareció desde los orígenes de esta actividad, como los de la Casa de Worth en Paris, la venta por catálogo de algunos modelos de los cuales el cliente escogía los colores y la tela, y listo, tenia al cabo de algunas semanas su pedido Prêt-à-porter, es decir “listo para usar” como lo bautizaron los descendientes de los galos. El Prêt-à-porter se convirtió en los sesentas, a partir del impulso dado por jóvenes modistos como Yves Saint Laurent, y por la sencillez de las nuevas líneas de la moda, concepción aportada por Gabrielle “Coco” Chanel, en una pequeña industria que escaló posiciones como industria cultural, convirtiendo las pequeñas obras de arte de los diseñadores en productos culturales que podían consumirse como cuando compramos un CD de Opera, cumpliéndose de este modo la predicción genial de Walter Benjamin, de que las posibilidades de su reproductibilidad técnica hacia de la obra de arte su conversión de un producto cultural abierto al consumo de masas[2], pues con ello acababa con la pieza de arte como objeto único, con ello su valor esteticista y por tanto segregacionista de quien no posee el dinero suficiente para acceder a la belleza de una obra de arte. De allí a la industria cultural y la cultura de masas no hay sino un paso.

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Prêt-à-porter, es también una idea que podemos aplicar a la política y los políticos de hoy en día. Los tenemos con la figura del transfuguismo entre los congresistas, entre los aspirantes a serlos, entre aquellos –opción más antigua- que se dando lugar a una práctica común a muchos regímenes autoritarios con el llamado testaferro, pero también el Prêt-à-porter se puede aplicar a aquellos técnicos que también se alquilaron a condición de tener libertad para actuar sin sujeciones partidarias, como independientes a sueldo para la formulación y gestión de las políticas, pues por su naturaleza no se condicionan a razones ideológicas, salvo aquellas que puedan traicionar su condición de tecnócratas, pero que finalmente sucumbían, sobre todo aquellos expuestos a las tentaciones del poder político, por incursionar a otros predios ajenos al ministerio y a sus cifras para intentar carrera como candidatos, como sucedió con muchos memorables o tal vez tristemente célebres personajes (véase más de un caso durante el fujimorismo). Todo este largo preámbulo nos permite decir que hoy asistimos al reestreno del Prêt-à-porter, fabricado por nuestro precario sistema político, que acuden a debates electorales para mostrar su programa armados de su mejor sonrisa, que fetichizan sus propuestas mediante su simpatía, los Prêt-à-porter que venden sus encantos no como ideas sino con imágenes. Para estas elecciones del 2011 aparece un exponente distinguido de los Prêt-à-porter para la política: Mercedes Aráoz. Aparece como muchos de quienes se asoman a la política por el hastío de carreras profesionales carentes de la sal y pimienta de lo público. Invitada por un amigo de los amigos del PAP, de pronto –sin saber cómo- siente el fajín de Ministro de Estado alrededor de sí y con ella la enorme carga política de sacar adelante uno de los vectores esenciales del segundo gobierno alanista. Los acuerdos comerciales sacralizados en el TLC se constituirán entonces no sólo en la niña en los ojos de García, sino también un asunto personal en la carismática ministra. Pero aquí surge una de las antinomias del modelo liberal, primero el Estado y luego la sociedad, se convertirán en enemigos jurados para la égida del mercado. El supuesto de que todo lo que se convierta en oposición es contrario a la lógica plus cuan perfecta del fundamentalismo de matriz liberal, que cualquier voz disonante era el ladrido del perro del hortelano, que incapaz de tragar los beneficios de la inversión capitalista, se convertía en enemigo de la nación, que famélica esperaba por la cuantiosa oferta de capital privado, en tanto el PAP, partido antiimperialista que alguna vez fue, concluye su triste destino, pervirtiendo al Estado en la disminuida figura del subastador, que entrega sin mayores condiciones los recursos naturales de todos los peruanos a los postores del gran capital. El caso de Bagua es un hecho sin precedentes, nunca antes un pueblo entero, bajo el liderazgo de las comunidades nativas representó la última línea de defensa de la dignidad nacional. Pero allí estuvo la Araóz, quien dejo su bonita sonrisa para exigir que los supuestos enemigos del progreso sean finalmente barridos para regocijo de la derecha que reclamaba “Ley y orden”. Nuestra carismática ex ministra y ahora candidata actúo entonces en defensa de las leyes que se hicieron a medida de las exigencias de las transnacionales y avasallando los derechos de los pueblos indígenas, pues si eran derogadas por la presión social – según se filtró su argumentación en el Consejo de Ministros- podía significar un retroceso a las negociaciones al TLC. Y así sucedió entonces, los muertos de Bagua, de ambos bandos, fueron consecuencia de esta intolerancia. La princesa del cuento de hadas demostró, entonces, que detrás de sus agradables facciones se refugiaba la fría tecnócrata metida dentro del pellejo del ogro que hacía la guardianía de los intereses del Imperio.

El escenario 2011 pareciera normal y esperado, sin embargo mucho grano queda por moler para algunos que sin ser candidatos quieren seguir actuando como los grandes electores, que en propias palabras de este casi orwelliano “hermano mayor” como el propio presidente en funciones, que nos quiere proteger ante los malos candidatos que le pueden hacer daño al país y a los peruanos. Qué bueno que este adalid de la democracia no puede decidir quién nos debe gobernar, pero si -Alan dixit- puede hacer lo necesario para evitar que sea elegido quien no resulta conveniente. Sin resignarse a recibir una tunda electoral, el Presidente de todos los peruanos sigue interviniendo en los actos públicos, opina a favor o en contra de los candidatos municipales para Lima, presenta al ex alcalde metropolitano como “su candidato”, anticipa resultados, esboza posibles alianzas deseables, en fin, termina siendo la estrella en una elección que de darse bajo las reglas de la democracia competitiva o cuanto menos del fair play, debía darse sin manos sucias ni intervenciones desde el poder.

Y es que al Presidente lo desvela ya no la conclusión de su pierolino segundo mandato, sino prepararse desde ahora en condiciones de regresar por un tercero. La ambición por ser figura destacada de la historia del Perú contemporáneo lleva a nuestro Presidente a confundir forma y fondo, y lanzarse a crear el escenario más propicio a su objetivo de mediano plazo a partir de su retorno en el 2016. Es por ello que el tinglado en torno a torpedear la legítima candidatura presidencial del partido de la estrella que debía ser asumida en algún aprista, de pronto terminó en las pasarelas políticas, y es cuando lanza la propuesta de Meche fashion como la gran salvadora del partido.

Olvidándose de todo legado hayista, confiado en su buena estrella personal y amparado en sus innegables condiciones para el ejercicio de la política, se lanza entonces a intentar lo imposible, presentar al APRA como una opción creíble electoralmente, y si no ganar al menos garantizar el espacio de representación y de sobrevivencia política para los próximos cinco años con la finalidad de asegurar su vigencia. Porque está claro que aun con todo el despliegue estatal que será usado sin remordimientos, aprovechando las debilidades inevitables de los otros candidatos, y sacando todo el brillo posible a la estrella de Meche fashion, el boleto aprista para el 2011 no alcanzará para ganar las elecciones generales sino para alcanzar una expectante representación en el congreso. Y esto está sujeto al lugar que Meche pueda lograr en las preferencias del electorado, de su ubicación respecto a los otros candidatos, de los alineamientos que estos puedan alcanzar a partir de sus alianzas políticas. De momento, junto a Castañeda, Fujimori, Humala y Meche, se puede sumar la candidatura de PPK como expresión de la alianza entre Alianza para el Progreso de Acuña, Restauración Nacional de Lay y el Partido Humanista de Yehude Simon; igualmente se sumaría aunque no se puede prever con que auspicios la candidatura de Fuerza Social, hipotéticamente Hernando “Nano” Guerra García, y finalmente el bloque que lideraría Alejandro Toledo al frente de PP. Esto sin todavía descorrer el velo en el cual se encuentra el destino del bloque de la izquierda tradicional (con el perdón de Alberto Adrianzén, si son tradicionales por concepción y método, y esto no es un denuesto) que no sabemos si van con candidatura propia o terminan amalgamados con el Comandante Ollanta. Es posible que a todas estas se sumen algunas liliputienses candidaturas más[3], pero que no implican nada notable que altere el cuadro general que esbozamos.

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Pero volviendo a nuestra Meche fashion, su cara pública, hasta donde vemos, no necesariamente coincide con sus agradables facciones. Mal estreno el respaldar la Encuesta de IDICE, que como se sabe difunde resultados muchas veces de acuerdo con el interés de ciertos poderes, en este caso haciéndole el juego al lanzamiento de la guapísima con el beneplácito de Alan y cía.[4] Igualmente, panelista del CADE 2010, mimada por los “capitanes de empresa” asistentes al ser reconocida como una eficiente tecnócrata, que hace su tarea como ministra, pero que no es necesariamente un respaldo del gremio a la última boutade del robusto Presidente. De otro lado, como buena alumna, Meche ha lanzado frente a la agresiva campaña iniciada por Toledo, que ella es “inclusiva” (sic) y como tal busca exhibir los supuestos resultados sociales del gobierno aprista como garantía de un eventual nuevo gobierno aprista, pero que se recuerde, salvo su alineamiento con el modelo, los méritos de este gobierno no necesariamente nos coloca como país en el mejor de los mundos, y es más prudente andarse con cuidado respecto a la fanfarria que puede desplegarse desde el gobierno para ayudarla a subir unos puntos. Dicho de otro modo, mejor concentrarse en una propuesta programática creíble antes que esperar que los activos del gobierno en lugar de beneficiarla puedan dar paso a los pasivos que la puedan terminar sepultando. Lo último que sí está claro, es que las artes del gran ventrílocuo le quitará a la larga esta imagen de independiente que luego de cinco años no es tal, a tal punto que no está lejos de los vaivenes y cambios repentinos de humor de su principal patrocinador, salvo que demuestre largamente que no está dispuesta a tener el destino de marioneta que confabula el supremo jerarca aprista. Sin embargo resulta claro que lo que nos ofrece en realidad nuestra Meche fashion no es una propuesta renovada, sino más de lo mismo, esfuerzo poco disimulado de continuismo que ella se encargará de vestir como una buena y aplicada modelo. En suma, Meche fashion no es sino una figurita más que se recortará y vestirá de acuerdo al gusto de la moda neoliberal, donde el colorín colorado está por decirse en el teatrín todavía inédito de la política peruana.



[1] BOURDIEU, Pierre. (2002). Alta costura y alta cultura. En Sociología y cultura (pp. 215-224). México: Grijalbo.

[2] La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Publicado en BENJAMIN, Walter. (1989) Discursos Interrumpidos I, Buenos Aires: Taurus.

[3] Nos referimos al caso del folclórico general Donayre y el no menos freak Anterito Flores Aráoz.

[4] Todo parece indicar que las denuncias que se trataría de una encuesta “bamba” cobraría cada vez mayores indicios, pero al margen de esto, el hecho que es una entidad que no es confiable, a diferencia de las empresas serias y conocidas, es impajaritable.